¿Los insectos son el alimento del futuro? Cruz Martínez Rosillo nos desvela las ventajas de comerlos

El pasado lunes 12 de febrero, Cruz Martínez Rosillo, dietista-nutricionista de la Clínica de Nutrición, Actividad Física y Fisioterapia (CUNAFF), y especialista en cultura alimentaria y gastronómica, participó en directo en el programa Al Ras de À Punt Ràdio.

Durante su intervención, Cruz Martínez centró su discurso en el consumo de insectos dentro de una dieta habitual. Una temática de actualidad desde que el 1 de enero de 2018 entró en vigor el nuevo reglamento 2283/2015 de la Unión Europa sobre nuevos alimentos, a raíz de que la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) comunicara en 2013 que el consumo de insectos podría ser una solución para combatir la hambruna a nivel mundial.

• El informe de la FAO de 2013 aseguraba que comer insectos puede ser una posible solución al hambre a nivel mundial, pues a 2030 se calcula que deberemos alimentar a más de 9.000 millones de personas, además de los miles de millones de animales que se crían anualmente. ¿Los insectos son los alimentos del futuro?

Estamos agotando los recursos naturales y deberíamos aprovechar otras fuentes potencialmente comestibles. La forma de alimentarnos y como la conocemos evolucionará, pero este fenómeno no es nuevo en la historia, han ocurrido otros como es el caso del intercambio alimentario entre la Vella Europa y el nuevo Mundo en el S.XVI. Igualmente, exististe un rechazo a los nuevos alimentos y a su introducción debe ser paulatina. Tenemos el ejemplo del caso de las patatas.

• Si en nuestra cultura gastronómica están presentes alimentos como el marisco o los caracoles, ¿por qué los insectos aún son un tabú alimentario en nuestra dieta? ¿Qué hace falta para aceptarlo?

Efectivamente, como dice el sociólogo francés Clude Fishler, no todo alimento biológicamente comestible lo es culturalmente. Hay unas barreras culturales en forma de tabús alimentarios en el imaginario de la población que están muy arraigados y que varían de una cultura a otra.

En América Latina y parte de Asia, el consumo de insectos está arraigado y es natural. No obstante, en el mundo occidental su consumo es rechazado posiblemente por muchos factores como el religioso y la propia esencia de los insectos, que representan la suciedad y la transmisión de enfermedades. Romper estos esquemas culturales no será rápido, además que s aceptación como otra oferta alimentaria puede ser muy farragosa, pero llegará.

• ¿Por qué si los insectos entran en nuestra dieta, lo hacen de forma sofisticada, como por ejemplo en forma de barritas energéticas?

¡Es una opción!, posiblemente no veamos de un día para otro un plato de hormigas como aperitivo del menú del día, así puede ser demasiado para la población occidental. Pero la industria agroalimentaria puede comercializar harinas de cereales con larvas de insectos como base de múltiples recetas de repostería y panificación. Para su difusión, también es importante la acción de los medios de comunicación, el marketing y los foodies que crean tendencias que después son seguidas por las grandes masas.

• La dieta mediterránea siempre ha tenido como enemigo el precio, razón por la cual triunfan los productos procesados como la pastelería industrial. Aunque los insectos también son una opción barata, algunos expertos consideran que es muy complicado que superen las bondades de los alimentos propios de la dieta del sur de Europa. ¿Estás de acuerdo?

El consumo de insectos puede ser una opción de consumo en la oferta alimentaria que ya conocemos y practicamos. No se trata de sustituir nuestra dieta mediterránea sino de completarla con nuevos alimentos como ya está ocurriendo.

• En cuanto a su valor nutricional, muchos insectos proporcionan energía, proteínas, aminoácidos, ácidos grasos y son ricos en micronutrientes como el cobre, el hierro, el magnesio, el fósforo, el selenio y el zinc, así como en riboflavina (vitamina B2) y en algunos casos en ácido fólico. ¿Los insectos son una fuente de salud?

Son una fuente nutritiva considerable. De hecho, en proporción, muchos de ellos tienen un valor proteico comparable o superior al de la carne animal.
El fenómeno de consumo de insectos directa o indirectamente será una realidad y ya es imparable. Los insectos, por su carácter nutritivo, barato y sostenible, puede completar la fuente tradicional de los piensos del ganado. De hecho, productores en China, Sudáfrica, Estados Unidos, y hasta en España –tenemos un ejemplo muy próximo en Alicante, Bioflytech- están criando grandes cantidades de mosca para la acuicultura y los piensos de aves de corral a través de la bioconversión de residuos orgánicos. Esto quiere decir que los insectos sí o sí entraran en la cadena de alimentación humana, de forma directa o indirecta.

En definitiva, no hay que tener miedo a comer.

2018-02-21T12:45:02+00:00