Como cada año, desde 1979, el 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, un día proclamado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Asimismo, esta fecha tiene como objetivo concienciar a escala mundial sobre la importancia de los alimentos y las dietas nutritivas.

Además, este día también resulta importante para estimular una mayor atención a la producción agrícola, aumentar la conciencia pública del problema de hambre, fomentar la solidaridad y la cooperación internacional, etc.

En definitiva, la ONU con celebraciones como este día o campañas como el Hambre Cero, promueve el trabajo conjunto “para garantizar que todos, en todas partes, tengan acceso a los alimentos seguros, saludables y nutritivos que necesitan. Para lograrlo, debemos adoptar un estilo de vida más sostenible, trabajar con otros, compartir nuestro conocimiento y estar dispuestos a ayudar a cambiar el mundo: para mejor”, explica.

Algunos datos:

Tras un período de retroceso, el hambre mundial vuelve a aumentar. En la actualidad, más de 820 millones de personas sufren subalimentación crónica, según el último informe de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018 de la FAO.

Los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático, la recesión económica y el rápido aumento de los niveles de sobrepeso y obesidad están invirtiendo el progreso logrado en la lucha contra el hambre y la malnutrición.

Los gobiernos deben crear oportunidades para que se produzcan mayores inversiones del sector privado en agricultura, al tiempo que impulsan programas de protección social para las personas más vulnerables y conectan a los productores de alimentos con las zonas urbanas.

Mientras millones de personas padecen hambre, 672 millones de personas sufren de obesidad y otros 1.300 millones tienen sobrepeso. Podemos cambiarlo.