El glaucoma aglutina a un total de 60 enfermedades que, debido a la degeneración progresiva del nervio óptico, terminan provocando ceguera. Esta patología se produce cuando la presión interna del ojo varia y se vuelve más alta de lo habitual, esto termina causando daños al nervio ocular, el cual transmite información visual hasta el cerebro provocando que la persona pierda progresivamente la vista.

El glaucoma es la segunda causa más común de ceguera y afecta a un total de 60 millones de personas. No obstante, con el tratamiento adecuado se podría prevenir en un 90% de los casos.
Asimismo, desde 2008, se celebra el Día Mundial del Glaucoma, una iniciativa que promovió la Asociacion Mundial del Galucoma (WGA) y la Asociación Mundial de Pacientes con Glaucoma (WGPA), con el fin de facilitar a los afectados los síntomas de cualquier tipo de glaucoma y cómo tratarlo a tiempo.

Es importante destacar que, el problema principal que presenta el glaucoma es que, en su mayoría de variantes, no presenta síntomas que puedan ser detectados con facilidad por el afectado. Algunos de los síntomas más comunes son: visión borrosa, dolor de cabeza u ojos, nauseas o perdidas repentinas de la visión.

En cuanto a los métodos más utilizados para detectar esta patogolia, encontramos las revisiones rutinarias a través de un tonómetro que mide la presión intraocular (PIO), la gonioscopia, la polarimetría de escaneo láser o la tomografía de coherencia óptica.