Clara Puig, logopeda de la Clínica de Logopedia de la Fundació Lluís Alcanyís – Universitat de València, nos explica cómo hacer un buen uso de la voz con mascarilla y así, poder evitar la patología vocal.

El uso de la mascarilla atenúa la intensidad de la voz (problema que suele incrementarse cuando hay ruido de fondo), imposibilita la visualización de la articulación del habla y a veces, produce incoordinación fonorespiratoria. También dificulta la expresión facial, ya que suele bloquear el acceso a rasgos faciales muy importantes para la comunicación, como los labios, los dientes y la lengua.

Se ha visto que el uso de mascarilla incrementa la percepción de síntomas vocales de malestar, como, por ejemplo: esfuerzo vocal, fatiga vocal, problemas en la retroalimentación auditiva y dificultades para coordinar el habla y la respiración, las cuales pueden comprometer la inteligibilidad del habla.

Estos síntomas son más frecuentes en aquellas personas que utilizan su voz como herramienta de trabajo, como, por ejemplo, los docentes. Todos estos síntomas, si se extienden en el tiempo, pueden desencadenar en patología vocal.

Algunos consejos para hacer un buen uso de la voz con la mascarilla son los siguientes:

1. Utilizar un discurso claro, hablando un poco más lento y un poco más alto, pero sin gritar ni aumentar de forma excesiva el volumen de la voz.
2. Utilizar gestos junto con la expresión verbal.
3. Reducir el ruido de fondo, siempre que sea posible.
4. Utilizar amplificadores, como, por ejemplo, un micrófono.
5. Asegurarse de que el interlocutor está pendiente antes de empezar a hablar.
6. Proporcionar referencias visuales, como presentaciones de Power Point, imágenes… para acompañar la comunicación.
7. Asegurarse de que el interlocutor ha entendido el mensaje.
8. Favorecer una respiración nasal cuando no se está hablando.
9. Mejorar la técnica vocal.
10. Hacer uso de las pautas de higiene vocal (beber agua, hacer vaporizaciones con agua caliente, no carraspear, evitar el susurro, evitar el consumo de tabaco e irritantes ambientales, evitar hablar fuerte, controlar el reflujo laringofaríngeo, controlar el estrés y la ansiedad, etc.).

Si el problema vocal persiste más de dos semanas, es recomendable acudir a un/a médico otorrinolaringólogo para hacer una valoración médica de la laringe y en caso de necesitar rehabilitación vocal, se contacte con un/a logopeda especializado/a en la rehabilitación de la voz.